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ARTICULO DE INTERES

ARTICULO DE INTERES

SINDROME DE TAKOTSUBO (SÍNDROME DEL CORAZÓN ROTO)

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El Síndrome Takotstubo (STK) es una entidad clínica inicialmente descripta el año 1990 en  mujeres japonesas que presentaban un cuadro clínico similar a un Síndrome coronario agudo con elevación del segmento ST, pero con la evidencia de arterias coronarias epicárdicas normales en la cinecoronariografía asociada a un ventriculograma con un movimiento tipo “baloneamiento” de la región apical del ventrículo izquierdo que se asemejaba a la de una trampa japonesa para la pesca del pulpo (takotsubo).

Comúnmente el STK consiste en dolor torácico, cambios electrocardiograficos y bioquímicos similares a los de un infarto agudo de miocardio, con alteraciones de la contractilidad apical del ventrículo izquierdo. Esta entidad aunque usualmente tiene un curso benigno, no esta exenta de complicaciones, las mas frecuentes son la insuficiencia cardíaca y las arritmias, así como los trombos intraventriculares o incluso la muerte.

Fisiopatológicamente se le atribuye un mecanismo de vasoconstricción microvascular severa y prolongada debido a una  sobreactivación del eje simpático neurohumoral con liberación y aumento de la concentración plasmática de catecolaminas y endotelina. Esta relacionado con situaciones de severo estrés físico o emocional negativo como la tristeza, la furia o el temor.

Hace pocos años se publicaron los resultados de un estudio de gran magnitud en la revista The New England Journal of Medicine, este fue un registro internacional  que tuvo el objetivo de investigar las características de presentación, definir factores pronósticos, evaluar el curso clínico y la evolución tardía del STK. En dicho estudio la inclusión de los pacientes se hizo en base a los criterios diagnósticos del la Clínica Mayo: 1) Presencia de anormalidad transitoria de la motilidad parietal del ventrículo izquierdo que no corresponde al territorio de perfusión de una arteria coronaria epicárdica, 2) Ausencia de enfermedad coronaria obstructiva o evidencia angiográfica de ruptura de placa, 3) Anormalidades nuevas en el ECG y/o elevación de troponinas, 4) Ausencia de feocromocitoma o miocarditis. Las excepciones fueron la coexistencia de enfermedad coronaria que no coincidiera con el trastorno de contracción, la presencia de una anomalía de motilidad parietal que fuera congruente con el territorio de una única arteria coronaria en un paciente que cumpliera todos los otros criterios, y la muerte durante la fase aguda antes de la recuperación de la alteración de la motilidad parietal.

Se incluyo un total de 1750 pacientes:  89,8% eran mujeres, en su gran mayoría mayores de 50 años.

Los síntomas de presentación fueron dolor precordial (75,9%), disnea (46,9%), y síncope (7,7%). El gatillo más frecuente fue algún evento físico (falla respiratoria aguda, postoperatorio, infección, patologías del sistema nervioso), seguido por el estrés emocional. En el 28,5% no hubo gatillo detectable.

En casi la mitad de los casos  se constató historia previa de patología psiquiátrica o neurológica, ademas algunos pacientes estaban medicados con uno o más antidepresivos, en su mayoría inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina y benzodiacepinas.

Con respecto a los trastornos de la motilidad del ventrículo izquierdo, en el 81% fue apical, en el 14,6% fue medio y en el resto fue basal o focal. La media de la Fey fue 40,7% . En un bajo porcentaje había enfermedad coronaria acompañante. El 87% presentó elevación de troponinas y el 83% tuvo elevación de los péptidos natriuréticos.

En el seguimiento a largo plazo (10 años) la mortalidad fue alrededor del 5% y la tasa de recidiva 1,8%. Se identificaron como predictores de buen pronostico la edad más avanzada y el gatillo emocional, mientras que el gatillo orgánico asociado a valores más altos de troponina y Fey <45% predecían un peor pronóstico. El tratamiento con inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina se asoció con mejor pronóstico, a diferencia que el uso de betabloqueantes.

En el seguimiento intrahospitalario, se evidencio el shock cardiogénico en el 9,9% y la muerte en el 4,1%.

En este estudio se observó que los gatillos físicos eran más frecuentes que los emocionales y que aún en muchos no se identificaban gatillos. En contraposición a los pacientes con síndromes coronarios agudos, más de la mitad de los pacientes con STK tenían antecedentes neurológicos o psiquiátricos agudos o crónicos. Destacan  que la inervación de la microcirculación coronaria está dada por neuronas que se originan en el tronco cerebral y que actuarían como mediadoras de la vasoconstricción; lo cual produce el atontamiento miocárdico debido a disfunción microvascular.

 

Les dejo el siguiente link para leer con mayor detenimiento este articulo de interés:  http://www.nejm.org/doi/pdf/10.1056/NEJMoa1406761

Silvia Mamani

6 comentarios

  1. Muy interesante el artículo Silvi! Me genera una inquietud respecto al seguimiento de estos pacientes, me refiero a la periodicidad con la que se debería reevaluar la evolución clínica, ecocardigrafica….

  2. Si. Generalmente una moderada elevacion de biomarcadores cardiacos. Sin embargo esa elevacion no es proporcional a la extension del area miocardica comprometida.

    • Si. Generalmente una moderada elevación de biomarcadores cardíacos. Sin embargo esa elevación no es proporcional al área de miocardio comprometida.

    • Muy interesante el artículo Silvi! Me genera una inquietud respecto al seguimiento de estos pacientes, me refiero a la periodicidad con la que se debería reevaluar la evolución clínica, ecocardigrafica….

  3. Muy interesante, Silvia. A destacar lo del gatillo. Porque uno siempre tiende a pensar más en el stress psicológico.
    Y que no es tan benigna como parece. De hecho, hay registros con peores tasas de mortalidad.
    Saludos.

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